miércoles, 12 de abril de 2017

¡Qué cagada!

¡Qué cagada!

Leonardo J. Rondón


Sentada en la poceta, mirando a la nada
poco a poco iba echando su cagada.
Pensando en su futuro
mientras reposaba su enorme culo.

Como una bazuca
disparaba sus cohetes
salían con mucha fuerza desde su ojete
como un atentado
los mojones morían ahogados.

Los cadáveres serían arrastrados por un remolino
llevándose todo hacia el olvido.

Sin suerte
muy pronta fue la muerte
muy corta la vida de los soretes.

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